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Entrenamiento4 min de lectura

Ocho ejercicios para un músculo y ninguno para el sentido común: cuando las redes te arman la rutina

Ocho ejercicios para un músculo y ninguno para el sentido común: cuando las redes te arman la rutina

Hay una conversación que quienes trabajamos formando alumnos conocemos muy bien: estás explicando una planificación y aparece el famoso «pero vi un video», «un amigo me dijo» o «ese entrenador hace ocho ejercicios para pecho».

Y ahí tengo que hacer una pregunta bastante sencilla: ¿esa rutina está pensada para vos o solamente te gustó cómo se veía el que la estaba haciendo?

Porque son dos cosas muy distintas.

Como Zardelfitness, mi trabajo es ayudarte a avanzar desde el punto en el que estás. Para eso necesito observar cómo entrenás, qué podés hacer, qué te cuesta y cómo vas respondiendo. Un video puede darte ideas. Pero no te está viendo ejecutar, no conoce tu recorrido y no sabe si llevás meses entrenando con constancia o si todavía estás intentando completar una semana.

Tu cuerpo no adquiere la experiencia del protagonista de un reel por copiarle la rutina.

Más ejercicios no es más progreso

Entiendo las ganas de hacer más. Cuando uno quiere cambiar su físico, quiere sentir que está aprovechando cada minuto. Entonces ve una planificación con una cantidad determinada de ejercicios y piensa: «Si le agrego otros cuatro, voy a avanzar más rápido».

Pero el entrenamiento no funciona con esa cuenta tan cómoda. Ocho ejercicios no te garantizan más resultados que una selección más acotada y bien trabajada. Hay que mirar qué estás haciendo en cada uno, cuántas series acumulás, con qué esfuerzo trabajás y si después podés recuperarte para seguir progresando.

Y aclaremos algo: el ocho no es un número maldito. El problema es agregar por agregar, sin saber para qué y sin considerar si estás preparado para sostener ese trabajo.

Yo prefiero ver a un alumno aprender a controlar un movimiento, trabajar con un peso que pueda manejar y mejorar de forma consistente. Eso me dice mucho más que verlo recorrer todas las máquinas del gimnasio para terminar convencido de que hizo una hazaña.

El gimnasio no es un tenedor libre: no tenés que pasar por todas las estaciones para justificar lo que pagaste.

Primero la base

Si todavía estamos corrigiendo tu postura, tu control y tu manera de ejecutar, tenemos trabajo por hacer ahí. Agregar cinco variantes del mismo grupo muscular no resuelve automáticamente lo que todavía necesitás aprender en la primera.

Ser principiante no tiene nada de malo. Todos empezamos sin saber. Lo que complica el proceso es querer saltearse esa etapa porque en redes parece que todo el mundo entrena como un profesional.

Un atleta avanzado viene construyendo una capacidad de trabajo durante años. Conoce mejor sus movimientos, tiene experiencia manejando cargas y sigue una planificación acorde con sus objetivos. Puede estar preparado para exigencias que hoy no te corresponden. Y aun así, ser avanzado no significa que necesite ocho ejercicios para cada músculo: también tiene que elegir, organizar y recuperar.

Vos ves el entrenamiento que esa persona muestra hoy. No necesariamente ves todo lo que hizo para llegar hasta ahí.

Es como querer levantar el último piso de un edificio cuando todavía estamos trabajando en los cimientos. Las ganas son bienvenidas, pero no reemplazan la base.

Preguntá todo lo que quieras

También quiero dejar algo claro: a mí me gusta que mis alumnos pregunten. Si viste un ejercicio, traelo. Si algo de tu planificación te genera dudas, conversemos. Un entrenador tiene que poder explicarte por qué te indica lo que te indica y revisar el plan cuando corresponde. Por eso es tan importante contar con un personal trainer adecuado.

Lo que no ayuda es convertir cada entrenamiento en una mezcla del video de ayer, el consejo del amigo y la rutina de alguien que tiene otra preparación. Si cambiamos todo cada vez que aparece una novedad, después resulta mucho más difícil entender qué te está funcionando y qué necesita un ajuste.

Mi criterio para hacerte avanzar no puede ser que te hayas aburrido de tu rutina o que alguien en Instagram haga el doble. Necesito ver cómo ejecutás, si podés progresar, si sostenés la asistencia y cómo llegás a la siguiente sesión. Ahí tenemos información sobre vos, que es la persona que me importa cuando planifico tu entrenamiento.

El cansancio no es la medida

Terminar agotado puede hacerte sentir que hiciste muchísimo. Pero el cansancio, por sí solo, no demuestra que hayas entrenado mejor.

Yo quiero que te esfuerces. Quiero compromiso, ganas y responsabilidad. También quiero que entiendas que entrenar con criterio incluye respetar el momento en el que estás. A veces avanzar será aumentar una carga; otras, ejecutar mejor, completar lo planificado o dejar de faltar cada dos días.

Mi responsabilidad como entrenador es darte un trabajo que tenga sentido para tu objetivo y tu capacidad actual. No llenarte la rutina para que parezca más importante.

Así que, antes de pedirme ocho ejercicios para un solo músculo, mostrame cómo estás trabajando los que ya tenés. Construyamos desde ahí. Habrá tiempo de aumentar la exigencia cuando tu progreso lo justifique.

La rutina puede impresionar a cualquiera en una pantalla. El progreso hay que construirlo en el gimnasio. Y eso exige algo que ningún reel puede hacer por vos: entrenar con constancia y sentido común.

Atte: El @ZardelFitness

Si querés entrenar con una planificación pensada para vos, conocé nuestros programas de entrenamiento.