El famoso permitido

El “permitido” es uno de los métodos más usados entre los que frecuentan el gimnasio a la hora de hacer dieta.
Seguramente lo habrás oído alguna vez en una conversación entre dos personas en el gimnasio: “Estoy ansioso por comer”, “hoy toca mi permitido”. Pues bien, el permitido no es más que hacer una comida trampa bajo un régimen de alimentación estricto. Una comida trampa consiste, básicamente, en saltarnos la dieta un día de la semana para comer lo que queramos durante la comida o la cena, y así hacer más llevadera una dura y exigente alimentación.
Sin embargo, no debemos equivocarnos: el permitido no significa necesariamente que tengamos que ingerir comida hasta que no podamos más, o alimentarnos de comida basura de manera exagerada. Es solo una estrategia que utilizan muchas personas en el mundo fitness, ya que puede tener ciertos beneficios más allá del gusto de comer alimentos que podrían estar prohibidos en un régimen estricto.
Hay muchísimas maneras de hacer un permitido: puede ser un día o dos a la semana, y como mencionábamos antes, no se trata simplemente de atragantarnos con hamburguesas o pizzas. Si nos gustan otro tipo de alimentos como el chocolate, los dulces o los helados, sacrificamos un día de la dieta y hacemos una ingesta controlada de ciertos alimentos que no podríamos consumir todos los días por sus riesgos para la acumulación de grasas. Asimismo, siempre será más beneficioso hacerlo un día de entrenamiento, ya que asimilaremos mejor los nutrientes y nos sentiremos más satisfechos con la comida.
¿Qué beneficios tiene un permitido?
Como mencionábamos arriba, un permitido se hace dentro de un régimen de alimentación estricta. Por tanto, el principal beneficio que tiene es psicológico: nos ayuda a rebajar la ansiedad producida por tener el control de la comida diaria y nos permite darnos un pequeño festín, lo que provoca cierta alegría y sosiego.
Lo que no está demostrado es que un permitido acelere el metabolismo o ayude a quemar grasa: es una comida más, con sus calorías. Por eso conviene planificarlo y no sumarlo, por ejemplo, después de un finde de excesos. Y si el permitido se vuelve un atracón o deja culpa, vale la pena revisar la relación con la comida y el espejo.
Por último, debemos comprender que hacer un permitido no es un premio, es una comida más, la cual decidimos hacer menos veces a la semana, según nuestros objetivos. Comprendamos que la comida chatarra genera consecuencias a corto, mediano y largo plazo. No está mal comerla, ya que sabemos que nos gustan, el problema está cuando la comida basura predomina sobre la comida saludable.



