Péptidos y pérdida de peso: semaglutida y tirzepatida

Cómo la semaglutida y la tirzepatida están cambiando el tratamiento de la obesidad
La semaglutida y la tirzepatida han ampliado las posibilidades del tratamiento de la obesidad. Al actuar sobre señales que regulan el apetito y el metabolismo, permiten que muchas personas alcancen pérdidas de peso relevantes con acompañamiento médico. Su aparición también invita a revisar una idea que durante años dominó la conversación sobre el cuerpo: que adelgazar depende exclusivamente de la fuerza de voluntad.
La obesidad es una enfermedad compleja y crónica. Su abordaje requiere comprender la salud y las circunstancias de cada persona. En diciembre de 2025, la Organización Mundial de la Salud publicó recomendaciones condicionales sobre el uso prolongado de estas terapias en adultos con obesidad, dentro de una atención integral. El carácter condicional reconoce tanto sus beneficios como las incertidumbres sobre el uso a muy largo plazo, los costos y el acceso. [1]
Para entender qué está cambiando, conviene conocer qué son estos medicamentos, qué resultados han demostrado y qué lugar ocupan la alimentación y el entrenamiento. Una información rigurosa permite valorar sus posibilidades sin convertirlas en promesas de transformación garantizada.
Qué son los péptidos y cómo intervienen en el organismo
Los péptidos son cadenas de aminoácidos, las unidades que también forman las proteínas. Algunos participan en la comunicación entre órganos y funcionan como señales hormonales. La medicina puede desarrollar moléculas que reproducen o modifican determinadas señales para obtener un efecto terapéutico.
La semaglutida y la tirzepatida pertenecen a este campo. Son medicamentos basados en péptidos que actúan sobre receptores relacionados con las incretinas, hormonas que intervienen en la respuesta del organismo a los alimentos. Sus efectos incluyen cambios en el control de la glucosa y en la ingesta. [2, 3]
El término «péptido», por sí solo, no informa si un producto es eficaz, seguro o adecuado para una persona. Los resultados de una molécula estudiada no se pueden trasladar automáticamente a otras sustancias que se comercializan con esa misma etiqueta. Importan el principio activo, la formulación y la evidencia específica del producto.
Semaglutida y tirzepatida explicadas con claridad
La semaglutida activa el receptor de GLP-1. Favorece la liberación de insulina cuando la glucosa está elevada y participa en mecanismos que regulan el apetito. Puede ayudar a sentir saciedad y reducir la cantidad de alimentos consumidos. También retrasa el vaciamiento del estómago, aunque su efecto sobre el peso no se explica únicamente por ese mecanismo. [2, 4]
La tirzepatida actúa sobre dos receptores, GIP y GLP-1. Esta actividad dual influye en el control glucémico y la ingesta, y puede producir reducciones importantes del peso corporal. Que tenga dos dianas no significa que su efecto sea «el doble» ni que sea la mejor elección para todos: la respuesta y la tolerancia varían. [3]
En la práctica, una menor sensación de hambre puede facilitar el cumplimiento de un plan de alimentación. Esto ayuda a entender por qué algunas personas consiguen sostener cambios que antes les resultaban muy difíciles. La medicación modifica parte de la respuesta biológica que acompaña el proceso; sigue siendo necesario construir una alimentación suficiente y compatible con la vida cotidiana.
Qué relación tienen con Ozempic y Mounjaro
Ozempic contiene semaglutida y Mounjaro contiene tirzepatida. Sin embargo, el nombre del principio activo y la marca comercial no son equivalentes a una indicación universal para adelgazar.
En Estados Unidos, Ozempic y Mounjaro tienen indicaciones vinculadas a la diabetes tipo 2; Wegovy y Zepbound son marcas de semaglutida y tirzepatida, respectivamente, con indicaciones para el control del peso. Las autorizaciones, presentaciones y dosis disponibles dependen del país. En Argentina, ANMAT comunicó el registro de Wegovy para el control del peso en determinadas personas con obesidad o sobrepeso y condiciones asociadas. [2–5, 13]
Por eso, decir que un estudio demostró una pérdida de peso con semaglutida no implica que ese resultado corresponda a cualquier uso de Ozempic. Tampoco se deben intercambiar productos o trasladar sus dosis por cuenta propia. La elección debe ajustarse al prospecto local y a la evaluación del médico.
Qué muestran los estudios sobre la pérdida de peso
Los ensayos clínicos permiten dimensionar los beneficios con mayor precisión que los testimonios en redes sociales. Tres investigaciones ayudan a comprender la magnitud de los resultados y sus límites.
En STEP 1, adultos con obesidad o sobrepeso y una condición asociada, sin diabetes, recibieron semaglutida inyectable de 2,4 mg semanales o placebo, junto con intervención sobre el estilo de vida. A las 68 semanas, la pérdida media fue del 14,9 % del peso inicial con semaglutida y del 2,4 % con placebo. [6]
En SURMOUNT-1, también en adultos sin diabetes, la tirzepatida produjo pérdidas medias del 15,0 %, 19,5 % y 20,9 % a las 72 semanas, según los grupos de dosis de 5, 10 y 15 mg estudiados. El grupo placebo perdió un 3,1 %. Los participantes recibieron acompañamiento sobre alimentación y actividad física. [7]
La comparación directa llegó con SURMOUNT-5, publicado en 2025. En adultos con obesidad sin diabetes tipo 2, la reducción media a las 72 semanas fue del 20,2 % con tirzepatida y del 13,7 % con semaglutida. Se compararon las dosis máximas toleradas previstas en el ensayo: 10 o 15 mg de tirzepatida frente a 1,7 o 2,4 mg de semaglutida, mediante inyecciones semanales. [8]
Estos porcentajes son promedios de grupos, no predicciones individuales. Tampoco representan todas las formulaciones o dosis disponibles. El resultado depende, entre otros factores, de las características de la persona, la continuidad del tratamiento y la tolerancia. Las dosis se mencionan para interpretar los estudios, no como instrucciones de uso.
Beneficios que van más allá de la balanza
El interés clínico de estos tratamientos también está en sus efectos sobre problemas de salud asociados. En personas con diabetes tipo 2, la semaglutida y la tirzepatida pueden mejorar el control de la glucosa. La valoración de un tratamiento incluye esa respuesta metabólica, además del cambio de peso. [2, 3]
La semaglutida ha demostrado un beneficio cardiovascular en una población concreta. SELECT estudió a adultos de 45 años o más, con enfermedad cardiovascular establecida, sobrepeso u obesidad y sin diabetes. Durante un seguimiento medio cercano a 40 meses, el desenlace combinado de muerte cardiovascular, infarto no mortal o accidente cerebrovascular no mortal ocurrió en el 6,5 % del grupo semaglutida y en el 8,0 % del grupo placebo. La reducción relativa del riesgo fue del 20 %, con una diferencia absoluta de 1,5 puntos porcentuales. [9]
Esta distinción importa: el resultado no significa que todas las personas que usen semaglutida tendrán un 20 % menos de riesgo cardiovascular. Describe lo observado en una población y unas condiciones determinadas.
Con tirzepatida, los estudios SURMOUNT-OSA encontraron mejoras en la gravedad de la apnea obstructiva del sueño en adultos con obesidad y apnea moderada o grave. Se evaluaron tanto personas que utilizaban presión positiva en la vía aérea como personas que no la utilizaban. Estos hallazgos amplían las posibilidades de tratamiento, pero no autorizan a abandonar un dispositivo o una indicación médica sin una reevaluación. [10]
El objetivo clínico se vuelve así más amplio: valorar qué mejoras de salud puede obtener una persona y cómo sostenerlas, en lugar de juzgar todo el proceso por un número aislado.
El músculo merece atención durante el descenso de peso
Una pérdida importante de peso puede incluir grasa y masa magra. Esta última comprende músculo y otros tejidos; por eso, una medición de masa magra no equivale exactamente a una medición de músculo perdido.
Durante estos tratamientos, el menor apetito puede dificultar una ingesta suficiente. Una recomendación conjunta de sociedades de nutrición y obesidad subraya la importancia de una alimentación de calidad, un aporte de proteínas adaptado a cada persona y entrenamiento de fuerza para ayudar a preservar la función muscular. Comer cada vez menos no debe convertirse en el objetivo. [11]
El plan de actividad debe ajustarse a la capacidad física, los antecedentes y la recuperación. Conviene prestar atención a la fuerza, el rendimiento y la tolerancia al ejercicio, además del peso. El equipo de salud puede evaluar si una fatiga persistente o un descenso marcado del rendimiento requieren cambios. [11]
Desde mi lugar en el entrenamiento, considero fundamental acompañar este proceso con objetivos que la persona pueda sostener. La planificación debe ayudarla a ganar confianza en sus capacidades y a reconocer avances que también se expresan en cómo se mueve y entrena.
Por qué el mantenimiento forma parte del tratamiento
Llegar a un peso determinado no resuelve automáticamente la tendencia a recuperarlo. En la extensión de STEP 1, durante el año posterior a la retirada de semaglutida y de la intervención estructurada sobre el estilo de vida, los participantes recuperaron, en promedio, alrededor de dos tercios del peso que habían perdido. También se atenuaron varias mejoras cardiometabólicas. [12]
Esto no significa que toda persona recuperará la misma cantidad ni que suspender sea imposible. Muestra por qué conviene hablar del mantenimiento desde el comienzo y evitar presentar estos tratamientos como un recurso de pocas semanas. El seguimiento permite revisar la respuesta, los efectos adversos y las opciones cuando cambian las circunstancias.
Las decisiones sobre continuar, modificar o suspender corresponden al equipo médico. La recuperación de peso merece una reevaluación del plan, sin interpretarla como una falta moral o un fracaso personal.
Qué cuidados exige un uso responsable
Los efectos adversos más habituales son digestivos, como náuseas, vómitos, diarrea, estreñimiento y molestias abdominales. Pueden aparecer especialmente durante los ajustes del tratamiento. También existen riesgos que requieren valoración médica, entre ellos pancreatitis, enfermedad de la vesícula y deshidratación con afectación renal. El riesgo de hipoglucemia aumenta cuando se combinan con ciertos tratamientos para la diabetes. [4]
Las fichas estadounidenses contraindican estos medicamentos en personas con antecedentes personales o familiares de carcinoma medular de tiroides o neoplasia endocrina múltiple tipo 2. La advertencia sobre tumores tiroideos procede de estudios en roedores; no demuestra que causen ese cáncer en humanos. La gastroparesia grave requiere especial consideración y estos fármacos no se utilizan para perder peso durante el embarazo. [3, 13]
Antes de iniciar, es necesario revisar enfermedades previas, otros medicamentos y planes de embarazo. También se debe informar al equipo de anestesia antes de una cirugía o procedimiento con sedación. Un dolor abdominal intenso y persistente o vómitos que impidan hidratarse requieren atención médica. No se recomienda combinar semaglutida y tirzepatida entre sí. [4, 13]
La procedencia del medicamento importa. En Argentina, ANMAT ha advertido sobre productos con tirzepatida sin registro sanitario y ha recordado que los medicamentos registrados de este tipo requieren receta y adquisición en farmacias habilitadas. Una oferta por redes sociales no garantiza calidad, autenticidad ni conservación adecuada. [14]
Una conversación sobre el peso con más evidencia y respeto
Estos avances permiten hablar de la obesidad con mejores herramientas. Para una persona que cumple los criterios clínicos, recibir tratamiento farmacológico puede ser una decisión legítima dentro de su cuidado. Merece información comprensible y acompañamiento, sin tener que justificar ante otros cómo está abordando su salud.
Al mismo tiempo, una conversación responsable reconoce las diferencias entre personas. El mejor plan debe considerar los beneficios esperables, las preferencias, la tolerancia y la posibilidad de sostener el seguimiento. La popularidad de una marca no reemplaza esa evaluación.
Como entrenador, mi aporte está en ayudar a construir una práctica de ejercicio que tenga sentido para la persona y pueda mantenerse; por eso importa contar con un entrenador adecuado. La indicación y el control de estos medicamentos corresponden al médico, y la estrategia alimentaria requiere el acompañamiento del profesional competente. Trabajar de forma coordinada permite dar a cada parte del proceso la atención que necesita.
La semaglutida y la tirzepatida han abierto posibilidades importantes. Aprovecharlas bien implica conservar una mirada amplia sobre la salud y medir el progreso con criterios que vayan más allá de la apariencia. Cada persona merece atravesar ese proceso con información y respeto por su propio cuerpo.
Contenido de divulgación general. No sustituye la evaluación médica individual ni constituye una indicación de tratamiento. Información revisada el 3 de octubre de 2026.
Fuentes y lecturas de referencia
[1] Organización Mundial de la Salud. Guía sobre terapias GLP-1 para el tratamiento de la obesidad, 2025. Consultar fuente
[2] Ozempic. Información de prescripción de Estados Unidos. Consultar fuente
[3] Mounjaro. Información de prescripción de Estados Unidos. Consultar fuente
[4] Wegovy. Información de prescripción de Estados Unidos. Consultar fuente
[5] ANMAT. Semaglutida e indicaciones del registro de Wegovy, 2023. Consultar fuente
[6] Wilding y colaboradores. STEP 1. New England Journal of Medicine, 2021. Consultar fuente
[7] Jastreboff y colaboradores. SURMOUNT-1. New England Journal of Medicine, 2022. Consultar fuente
[8] Aronne y colaboradores. SURMOUNT-5. New England Journal of Medicine, 2025. Consultar fuente
[9] Lincoff y colaboradores. SELECT. New England Journal of Medicine, 2023. Consultar fuente
[10] Malhotra y colaboradores. SURMOUNT-OSA. New England Journal of Medicine, 2024. Consultar fuente
[11] Mozaffarian y colaboradores. Recomendación conjunta sobre prioridades nutricionales durante terapias GLP-1, 2025. Consultar fuente
[12] Wilding y colaboradores. Extensión de STEP 1. Diabetes, Obesity and Metabolism, 2022. Consultar fuente
[13] Zepbound. Información de prescripción de Estados Unidos. Consultar fuente
[14] ANMAT. Advertencia sobre tirzepatida sin registro y comercialización en farmacias, 2026. Consultar fuente



